En los 80 empezó a actuar, miles de funciones interpretadas a la perfección llenaban su mochila de experiencia, vanidad y aplausos… y desde hace unos años, nada. No salía nada. Cada vez era más difícil hacerse un hueco en los castings, cada vez más difícil encontrarse cómoda en los papeles que le ofrecían.
Pero los golpes de suerte existen, y Sofía, había tenido uno justo ahora, en plena crisis económica. Cuando la mayoría de la gente de su edad había dejado de intentarlo. El destino vino a premiar su perseverancia en forma de llamada telefónica: La productora de sus sueños le ofrecía el papel de su vida.
Ella, aún hoy, un mes después de lo ocurrido, no se lo puede explicar. Dice que no estaba preparada para lo que pasó en ese despacho.
Ella es actriz….ACTRIZ…..En toda su vida no se había dedicado a otra cosa que no fuese interpretar papeles que otro le daba en bandeja, personajes con carisma y capacidad de emocionar al de enfrente, pero no aquello que le habían propuesto, eso no….eso rozaba lo que no podía ser. Porque un actor es un actor, y sabe interpretar, pero no crear un personaje.
... A quién se le ocurre pedir a un actor profesional, que invente e interprete el papel de su propia vida ...
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